Es primordial que tanto padres como toda la familia estén concientes de la gran participación que tienen en el proceso de adquisición y desarrollo de la lecto-escritura en los niños. Muchas veces piensan que esta es una tarea única de la educación pre-escolar y escolar, pero no es así, la familia juega un rol significativo, ya que la adquisición de la lecto-escritura es un proceso social en donde el niño va creando hipótesis a través de las experiencias que va teniendo con el medio en el que se desenvuelve, entonces podemos decir que la “alfabetización es un proceso eminentemente social que requiere actividades compartidas en la relación con adultos o iguales más avanzados” (Braslavsky 2005)
Y es en estas actividades compartidas donde la familia está presente, el niño interactúa con sus padres, sus hermanos, sus abuelos, etc.
Si la familia no proporciona un ambiente rico en experiencias tanto de escritura como lectura es muy difícil que el niño vaya hipotetizando y construyendo conocimientos acerca de la lectura y escritura.
Estas experiencias deben ser desde muy pequeños, ya que aún existe la creencia que recién entre los 7 u 8 años los niños están capacitados para leer y escribir, pero no es así, los investigadores Teale y Sulzby llegaron a la conclusión de que: “En una sociedad letrada, el aprendizaje de la lectura y la escritura se inicia muy tempranamente en la vida del niño. Los niños que desde los primeros meses están rodeados de libros y otros materiales de lecturas y a quienes les leen regularmente, a los 2 o 3 años pueden identificar signos, rótulos, logos y palabras. Tienen la oportunidad de experimentar con lápices y papel, realizan sus primeros garabatos y la escritura aparece mucho antes de aprender la escritura convencional, con las características del sistema de escritura propio de su cultural” (Braslavsky 2005, refiriéndose a Teale y Sulzby 1989).
Pero con todo lo mencionado anteriormente no queremos decir que la familia se debe convertir en un profesor de los niños para que estos aprendan tempranamente a leer y escribir, este puede ser el mayor error en el cual pueden incurrir. No se trata de que los padres tengan un manual o guía en el cual le enseñen a sus hijos, todo lo contrario, la idea es aprovechar las instancias cotidianas en donde se tiene contacto con la lectura y la escritura, no debemos olvidar que “la alfabetización surge en la vida real, donde la lectura y la escritura se usan para cumplir con determinadas funciones. Los niños ven a los adultos leer el diario, guías, recibir tarjetas, cartas o facturas, hacer listas de compras” y es en estas observaciones y experiencias donde los niños van hipotetizando y construyendo sus aprendizajes sobre la escritura y la lectura.
El consejo para todos los padres es:
- Leerles a sus hijos constantemente pero no sólo cuentos sino que otros tipos de textos para que así puedan tener un mayor número de experiencias con diversos textos, por ejemplo recetas, una guía de instrucciones, una carta, un menú, etc
- Brindar oportunidades para que ellos puedan “hacer como que escriben”, ya sea dejando que el niño haga su propia lista para el supermercado, sus recetas, sus cuentos, etc
- Y por últimos brindar un ambiente en donde el uso de la lectura y la escritura forman parte de la vida cotidiana.
En conclusión el rol fundamental de la familia es motivar a los niños a leer y a escribir para que así ellos puedan darse cuenta del valor que tiene la lectura y la escritura en su vida. Es de real importancia que las familias estén concientes de esto ya que diversas investigaciones tanto antropológicas, sociológicas como educacionales: “demuestran explícitamente la relación entre el nivel de alfabetización de la familia y el rendimiento escolar de los alumnos con el mayor gusto que estos muestran por la lectura y su mejor disposición para la escritura, en su mejor comprensión y más calificada producción” (Braslavsky 2005). Y es importante que no se confunda su rol motivacional con enseñar, luego el Jardín Infantil o Colegio serán los encargados de desarrollar la lecto-escritura a un nivel más formal y convencional.
Autor: Carmina Droguett
Estudiante de Pedagogía Educación Básica